Asunto: El corazón de Voltaire.
La cubierta de mi edición de «El corazón de Voltaire» presenta el libro como una “novela negra”, aquel tipo de relato largo en que se sigue la investigación y resolución de un hecho criminal. Esta novela no es eso, sino otro tipo de género vestido de nuevo ropaje que conocemos como la “novela epistolar”. Es decir, una novela contada a través de correspondencia.
En este caso son e-mails.
El libro comienza con correos electrónicos que introducen el conflicto: legitimizar un corazón que guarda la Biblioteca Nacional de Paris como auténtico del escritor y filósofo Voltaire. La tarea se convierte en una asignación especial del gobierno francés, que contrata a un genetista para que pruebe que el órgano del escritor se preserva en Francia.
El efecto que logra el autor Luis López Nieves es similar al que tiene la lectura de un libro que reproduce cartas entre personajes, una técnica más o menos experimental que se usó en varias novelas. Los lectores nos convertimos en “voyeurs” que espiamos a los personajes. Leemos en sus propias voces. Recibimos los detalles a cuentagotas y experimentamos, por tanto, el suspenso.
Pero hay buenas razones por las que estas novelas no son más comunes. Son muy tediosas. Carecen de un hilo narrativo y de una voz a lo largo de toda su extensión. Limitan mucho la prosa al formato epistolar, careciendo por lo general de diálogos y de descripciones que no caben en una carta verosimil. En el caso de estas novelas escritas en e-mails --de las que ya he visto otras en inglés-- añaden la reproducción de los encabezados de los correos electrónicos, con toda esa porquería que en la correspondencia de antaño solamente aparecía, de manera más limitada, en el sobre.
Leer una novela como esta es leer más de doscientas páginas de e-mails.
Es un recurso que distrae demasiado de la trama y los personajes y que puede matar cualquier narración. Los correos electrónicos definitivamente no se hicieron para esta aplicación, sino para mensajes cortos, prácticos y sin recursos literarios. Son un híbrido entre carta y telegrama.
No obstante, en rasgos generales la novela es buena. El tema de López Nieves, un misterio de índole histórica que se desenrolla con cada nuevo dato y pone en cuestión las versiones oficiales, sostiene la narración. La trama se expone con agilidad, a pesar de un par de correos inverosímiles, como uno bastante largo que resume la vida de Voltaire, con fechas, referencias a libros y hasta la explicación de su legado. Un e-mail como ese termina por lo general en el bote de basura electrónica.
La novela es corta en reflexiones, debido tal vez al mismo formato en que se encaja su prosa, pero tiene el dinamismo detectivesco que probablemente dio origen a su clasificación como novela negra. En este caso no hay crimen, no hay detective ni hay personajes que trasciendan el monitor.
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