martes, mayo 20, 2008

Un futuro brillante para los libros.

Era cuestión de tiempo que los libros dieran el salto a la era digital, y abrieran así una nueva era para la distribución de ideas, historias e información.

Ese salto ya se dio, aunque no haya trascendido del todo a la cultura popular, con la creación de lectores electrónicos como el Kindle de Amazon, el Cybook de Bookeen, o el Reader Digital de Sony. Es una tecnología en pañales, pero prometedora que de seguro atraerá pronto a los amantes de la lectura y será para los libros, revistas y periódicos lo que fue el I-Pod para la diseminación de música popular.

En términos generales, estos aparatos son del tamaño y peso de un libro en rústica, pero ofrecen la posibilidad de guardar cientos y miles de libros, que se adquieren de las tiendas de libros electrónicos sin necesidad de conectarse a computadoras ni a internet. Usan una tecnología similar a los teléfonos móviles. Y ofrecen unas pantallas que no son como los monitores de las computadoras típicas, sino que imitan la experiencia del papel: significando esto, por ejemplo, que no proyectan luz y deben leerse en un lugar iluminado como si fueran libros comunes y corrientes.

No entraré en detalles técnicos que desconozco. Para eso están los tecnófilos del mundo. Pero para los que leemos y escribimos esta es una buena noticia. Permitirá que los lectores en serie llevemos toda una biblioteca en el espacio que antes ocupaba un libro y liberará al contenido de la forma para quienes buscan publicación, ofreciendo una manera más barata y ecológica de diseminar los escritos.

¿Quién dijo que los libros habían muerto?

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domingo, septiembre 09, 2007

Todos somos periodistas.

Los ejecutivos de los diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión se han dado cuenta de la revolución digital que se gesta con la propagación de las nuevas tecnologías.

Millones de personas en todo el mundo tienen acceso a computadoras y a la red de internet. Otros tantos tienen cámaras fotográficas, videocámaras y grabadoras de audio que procesan y archivan sus datos en formato digital. Muchos otros tienen la disponibilidad y el deseo de escribir, editar y conceptualizar los datos digitales.

Es por eso que hay una tendencia en los medios a solicitar que el público envíe su contenido. Todo ello es parte del impacto que ha tenido el surgimiento del internet en más o menos la última década. El concepto de editar y propagar información por computadora ha trascendido hasta los medios tradicionales, que se sienten amenazados por la ola de alternativas.

Hay blogs que compiten con los mejores periódicos en áreas especializadas. Muchos de los videos de zonas de desastres y noticias de último minuto aparecen primero o simultáneamente en lugares como YouTube. Cualquiera con un micrófono y un programa que se obtiene gratuitamente puede producir un podcast, el equivalente de un programa de radio diseminado por nuevos canales. Una sola persona con la disposición, los medios y el talento puede generar los tres tipos de contenido y propagarlos a miles, o hasta millones, de personas.

Esta nueva realidad es una verdadera amenaza para quienes tenían el monopolio de la información.

Tomemos el ejemplo de Yahoo! al incursionar en el área de distribuir y generar contenido. El sitio de noticias de esa compañía tiene más lectores que muchos de los periódicos más respetados del mundo. Hasta ahora usan los servicios de los cables de prensa y los enlaces a los sitios de esos periódicos, que ya ofrecen su contenido de manera gratuita en la red. Aparte de eso contratan a un periodista --sí, un solo periodista-- que hace reportajes en video y por escrito, diseminados con muchísimo alcance por las páginas de esa red. Él representa el nuevo modelo de multimedios, que el mismo sitio promueve en su nueva sección "You Witness News", literalmente "noticias de las que usted es testigo". Invitan a todos a enviar sus reportajes.

Seguirán existiendo los periodistas profesionales --aquellas personas que desarrollan sus destrezas de entrevista, investigación y presentación de la noticia y cuya profesión es su modo primordial de vida--, pero no es difícil pronosticar que el rol de los profesionales en el flujo de la información se reducirá de manera considerable.

Los periodistas aficionados tendrán mayor influencia en qué es noticia, un cambio que puede tener ramificaciones posítivas en la democratización de los medios, pero que también pueden llevar el contenido a nuevos niveles de sensacionalismo y su propagación a mayores lapsos de ética. Ya hay, de hecho, blogs que escriben artículos a cambio de pago por las compañías cuyos productos se promueven en ellos.

Por su parte, los medios tratan de capitalizar en el asunto, persuadiendo a miles de personas a que les provean contenido de manera gratuita.

Ahora todos somos periodistas.

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domingo, julio 22, 2007

Premios para quienes los quieran.

No sé qué pensar de los premios. Excluyen tanto como incluyen. Representan aprobación externa. Alimentan la propia vanidad. En algunos casos traen o atraen otros bienes.

Cabe preguntarse, ¿por qué se dan?

De paso, se me ocurren dos o tres ideas: 1) Ayudan a imponer el gusto de quien otorga el premio; 2) Reconocen el trabajo de alguien, con el fin implícito de darle impulso para continuar; 3) Convierten en una autoridad a quien entrega el premio; 4) Alimentan la vanidad personal de quien lo recibe; 5) Traen atención tanto a quien lo da como a quien lo recibe.

Todo esto, por supuesto, depende de quién dé el premio.

He recibido uno que se denomina “Thinking Blogger Award”, traducido como "premio a un 'bloguero' pensante". (Lo sé, señor miembro de la Real Academia Española, la palabra “bloguero” es horrible, pero qué voy a decir, ¿bitacorero?). El título implica que hay otros blogueros que no piensan. O que piensan a intérvalos. Este es un bloguero pensante.

Lo que realmente se dice, en este caso, es que alguien aprecia estas letras. Es alguien cuyas letras aprecio también, como el símbolo que son de algo que está más allá del texto. El autor de la bitácora «Profesor en la secundaria» me escogió para este honor -- que viene con la condición de que uno reparta ese reconocimiento a otros cinco, pues cómo más decirlo, blogueros.

Es un asunto espinoso porque me gustan más de cinco blogs (otra palabrita de esas). Algunos los incluyo en los enlaces, pero hay otros que no: me tardo en actualizar esos enlaces y a veces dudo de tenerlos, porque prefiero incluir enlaces en el contexto de decir algo sobre ellos, y no como una lista estacionaria -- pero ahí están, mientras soluciono este dilema de presentación. Desaparecen y regresan, según mi antojo.

Este premio me da pie para explicar esa ambivalencia. Sin embargo, lo acepto en reconocimiento a su fuente. Nada más. Además aprovecho para incluir cinco enlaces de blogs que se encuentran entre los que visito con frecuencia. Si quieren aceptar el premio, bien (incluyo las condiciones que recibí e iguales transmito al final); pero si no lo aceptan, entiendo perfectamente. Hay ambivalencias.

He aquí mi lista de premiados:


  • UNO: «Profesor en la secundaria». Lamento si me vuelvo repetitivo y circular. Este blog es una exploración honesta de la vida de un profesor -- yo preferiría llamarle maestro -- que todavía no olvida aprender a la par de sus alumnos.

  • DOS: «arteyliteratura». Reseñas de arte y literatura con un toque personal.

  • TRES: «Hoy he visto algo raro». Tal vez es porque soy raro, en el buen sentido de la palabra, pero me gustan las rarezas.

  • CUATRO: «Mangulina». Ella me ignora. Jamás contesta mis comentarios. Pero de todas maneras la leo.

  • QUINTO: «La bóveda de cristal». Cada vez entiendo más sus poesías.


    Ahora las reglas (siempre las hay):

    Este premio, cuyo logotipo aquí queda plasmado, tiene un reglamento que es el siguiente.



    1. Si eres uno de los premiados, tendrás que escribir un post con cinco links de blogs que quieras premiar.2. Haz un link a este post, de manera que se pueda encontrar el origen de este premio.3. Muestra orgulloso el "Thinking Blogger Award", te lo has ganado.

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  • miércoles, julio 04, 2007

    A partir de un mundo plano

    El columnista estadounidense Thomas L. Friedman adoptó en un libro reciente la metáfora de que “el mundo es plano” para explicar la transformación que trae la globalización. En su fascinante libro del mismo título, él explica que el acceso del ciudadano común a las redes cibernéticas allana el camino a la competencia -- aplanando el mundo.

    Aunque Friedman se refiere sobre todo a intereses económicos, el asunto nos atañe a todos, y nos convendría hacernos la pregunta de dónde encajamos nosotros, como individuos, en este mundo globalizado. Es decir, ¿de qué manera podemos adaptar nuestras capacidades y talentos a un mundo donde la información fluye instantáneamente de hemisferio a hemisferio? ¿Cómo nos afectará esta aceleración y apertura del mercado global?

    En primera instancia, uno pensaría que la existencia de estas redes es buena para los escritores y artistas de todo tipo -- ahora capaces de dar a conocer sus creaciones alrededor del mundo con un presupuesto mínimo. Pero no es del todo así, porque se da un fenómeno curioso. Para poner un ejemplo acorde a mi interés: Escribe el que escribe y escribe el que no escribía, y casi ninguno lee, pues todos queremos que nos lean. El aumento de acceso a los medios, aumenta el ruido y el hastío, haciendo que sea más difícil encontrar la aguja en el pajar.

    ¿Entonces qué? Yo digo que aún así existe un lugar en estos medios para el quehacer literario y otros aspectos del arte, pero que al contrario de ese aparente individualismo del todo contra todos, hace falta la asociación de quienes buscan esa expresión pura y directa, de quienes comparten la apreciación literaria, para que todos, en conjunto, puedan resaltar como comunidad -- en vez de ser estrellas que brillan solitarias en el firmamento.

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    miércoles, abril 18, 2007

    El periodismo digital.

    No hace muchos años que se hablaba del medio informativo del futuro como una fantasía. Se hacían reportajes especulativos en los que se veía algún individuo del futuro, sentado en el largo sillón de alguna cómoda mansión ultramoderna, a la vez que seleccionaba y leía las noticias que le interesaban a través de la pantalla de su televisor.

    Se hablaba de la desaparición de los medios en papel y por lo menos en algunos sentidos de la convergencia de lo audiovisual con lo escrito. No se entraba en muchos detalles, porque nadie se ocupaba de pensar cómo sucedería esa evolución de medios.

    Ya vivimos en el futuro y, de la noche a la mañana en términos relativos, ese medio informativo existe. El siglo que apenas comienza es el escenario de la revolución digital que arrancó en la década de los noventa y ya no es descabellado decir que hay una gran transformación en curso -- y que constituye nada menos que el desmantelamiento del denominado “cuarto poder” para que surja algo nuevo y desconocido.

    Este es el siglo en que los periódicos perderán su gran esfera de influencia. Este es el siglo en que los noticieros de radio y televisión se harán obsoletos. Este es el siglo de la noticia inmediata.

    Y, como suele suceder, las innovaciones vienen de las fuentes menos esperadas -- y no de la misma industria de la información de la que se hubiera anticipado que estaba mejor posicionada para el cambio. Los líderes en este movimiento son los grandes portales de internet como Google, Yahoo!, YouTube, Blogger, a diferencia de las grandes cadenas periodísticas o las redes de televisión.

    Los medios tradicionales están más bien en una lucha por su vida. O se adaptan a tiempo, o los arrastrará la ola digital. Esto implica muchas cosas, incluyendo una revisión de los estándares impuestos por los gremios profesionales. De no haber compromiso con cierta objetividad, por ejemplo, quedaría en manos de quien recibe el mensaje decidir si confía o no en la veracidad de la información que recibe. Por otro lado, esos cambios también abren la puerta a una creatividad expresiva que no existe del todo en los medios de consenso.

    Ahora basta con tener deseos, acceso y conocimiento técnico para convertirse en fuente informativa o en columnista de opinión. No hace falta una trayectoria.

    Hay “agregadores” de noticias, por ejemplo, que permiten que el receptor --que a la vez es lector, oyente y vidente-- obtenga una compilación al instante de todos los medios habidos y por haber que ponen contenido en la red.

    Es una plataforma en evolución, pero prometedora.

    No es difícil vislumbrar el día en que los periodistas ya no trabajen para los medios tradicionales que suplen a regañadientes ese contenido, sino directamente para estos "agregadores" de noticias -- o, lo que es más aterrador y excitante a la vez, que generen contenido por sí mismos.

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