jueves, julio 03, 2008

Abrazar el éxito.

No soy partidario de la mayoría de los eslogans sobre la búsqueda del éxito -- ¿porque qué es el éxito al fin sino la preponderancia de los propios deseos sobre los de otros?

Pero una cosa es ese éxito de las posiciones sociales y otra es el éxito que significa sobreponerse sobre uno mismo: desmantelar los propios complejos, enfrentarse a los retos, poner la autocompasión a un lado y hacer de la propia vida un arte.

Muchas veces descubrimos el potencial humano --el propio potencial-- cuando vemos que otros que tienen más razones para quejarse y justificar la propia inacción no lo hacen. Es el caso de Adriana Macías, una mujer sin brazos que, sin embargo, expresa una comprensión única de lo que es un abrazo. La falta de extremidades no ha significado en ella una carencia de coraje para vivir, sino lo contrario: ha hecho manos de sus pies, es abogada, es autora, es conferencista, dice que es feliz.

Hay muchos ejemplos como estos --entre los no-videntes, entre otros con limitaciones físicas, entre los sobrevivientes de grandes tragedias. Nos demuestran que, aunque no controlemos muchas condiciones que nos afectan, en gran manera somos responsables por el rumbo de nuestras vidas.


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sábado, julio 07, 2007

Inspiración.

No siempre se parte de ideas. Hay veces en las que una emoción horada el pecho y se convierte en deseo.

¿Deseo de qué? Uno no lo sabe.

Uno se postra ante la página en blanco --sea de papel o electrónica-- y deja que los impulsos se desborden en tormenta eléctrica. Que las palabras se escurran y encaucen como sea.

Aquello viene arrasador y se irá en cualquier momento. Dejará los charcos, las ramas abatidas y el olor a lluvia pasada. Quedará ese alivio después de las lágrimas. Quedará ese cansancio tras el clímax.

Mejor ponerlo todo a un lado y seguir con los negocios de la vida. Uno descubrirá después que lo escrito en esos arranques es igual de intenso que de malo. En ello está sólo el germen de una historia.

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