lunes, febrero 25, 2008

Paracaidismo hacia la nostalgia.

Esta noche no puedo dormir. He caído en el mundo que habité como bebé, como niño y como adolescente, sin ninguna otra defensa ni preparación que el asombro. Buscaba una referencia geográfica y encontré un mapa: una imagen de satélite que me mostraba una calle conocida.

Entonces me pregunté: ¿y si busco uno de esos lugares que me dieron el ser? ¿lo encontraré?

No me costó mucho espiar minutos después sobre la vertiente del Río Yaque, mirando desde algún satélite anónimo las aguas donde alguna vez hice chapuzón y anduve cerca del ahogo. Miraba a Santiago de los Caballeros, mi ciudad natal, desde muy arriba – y de repente descubría que me hacía falta.

Miré desde la órbita del mundo hacia esa avenida que tantas veces recorrí sobre el transporte público y que más de una vez caminé sosteniendo alguna cruz o alguna vela en cualquiera de tantas procesiones de semana santa: y por ella llegué después de todos estos años hasta mi barrio, Los Quemados. Pude descender hasta las cinco o seis calles donde transcurrió mi niñez y ver allí el nuevo techo --ya de concreto y no de hojalata-- de la casa de esquina que alguna vez habité.

¿Cómo podría yo adivinar que la tecnología estaría hoy de parte de la nostalgia?

Vi mi barrio, mi escuela, mi campo de béisbol, mi calle, mi casa... No vi mis amigos, pero vi aquel rincón donde iba algunas tardes a contemplar el horizonte y a mirar el sol que se ponía. Vi la pequeñez del mundo, de mi mundo, y quedé trastocado: como si algo se hubiera quedado allí que ya nunca recuperaré.




Ver mapa en tamaño más grande

Etiquetas: , , , , , ,

domingo, agosto 26, 2007

'La condición de ser dominicanos'.

Este es el Blog de la Semana en Blogs Dominicanos, que yo describiría como un índice de bitácoras por aquellos que compartimos “la condición de ser dominicanos”, como le llamó el presidente Leonel Fernández en un momento de extraña candidez.

Agradezco al sitio y doy la bienvenida a quienes lleguen por su enlace.

Diré algunas cosas sin exagerada nostalgia y a pesar del peligro de pecar de patriota: vengo de un barrio de Santiago de los Caballeros donde creo que nadie me lee, aunque las vivencias de aquellas calles estrechas continúan en mi.

Bailo merengue, juego pelota y como arroz y habichuelas. Soy un estereotipo. ¿Es eso identidad o condición?

Varios mundos nos tocan y nos afectan: el de la España distante, la Africa intensa y, sí, los Estados Unidos necesarios. Algo de indígena rebelde quedará.

Somos un accidente a la par de una identidad. Pero un accidente de injustificada alegría e inexplicable despreocupación que a veces me ancla en otro mundo, diciéndome: Se puede vivir como si lo que uno hiciera importara más que nada, aunque ello no trascienda.

El origen es un eco común -- algo que yo oía cada vez que pasaba por un parque solitario de Manhattan y veía allí la estatua exilada de Juan Pablo Duarte, considerado padre de la patria, aunque yo diría que más bien es hijo de ella. Aquella representación de piedra me traía unas palabras que Duarte escribió y que permanecen como una fuente de sentido: “Sed justos, lo primero, si queréis ser felices”.

Etiquetas: , , , , ,

¿Te gusta lo que lees?
Déjame tu dirección para avisarte de nuevos escritos:

Cortesía de FeedBurner