martes, enero 31, 2006

"...el tiempo se ha escapado por la ventana..."

"Ha caído en mis manos un buen libro: Morirsoñando de Victor Manuel Ramos [...] Me he enfrascado en la lectura y el tiempo se ha escapado por la ventana. Las historias son modernas con líneas que bailan a buen ritmo y se desarrollan en un ambiente donde, como lectora, pude sentirme lo suficientemente cómoda como para convertirme en parte de la trama".

Martha Isabel Arana, reseña en «Nicaragua de mis Recuerdos: Cuentos y Leyendas»


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sábado, enero 28, 2006

Presentación del libro en Orlando.

Este es solamente un aviso. El próximo catorce de febrero a las siete de la noche presentaré el libro «Morirsoñando: cuentos agridulces, 1998-2005» en el club del libro de la Tertulia Cultural Hispana, que se realiza en la librería Borders de Sand Lake Road.

Para más información siga este enlace: http://www.bordersstores.com/events/event_detail.jsp?SEID=70212



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sábado, enero 21, 2006

"...una intensa carga existencial dramática..."

"...todos los relatos de Víctor Manuel Ramos poseen una intensa carga existencial dramática y un aliento que revela una cierta desesperanza. Pero, no lo olvidemos, Morirsoñando también es el nombre de un cóctel delicioso que combina la acritud de las naranjas con la dulzura de las cañas. Lleva zumo de naranja, azúcar, leche y hielo triturado. Entre estos dos extremos –lo dulce y lo agrio- se sostienen estos relatos en el límite".

José Luis González, profesor de literatura, en «Profesor en la Secundaria».


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viernes, enero 20, 2006

La blogonovela y las flores.

Una mujer de edad media cuenta los detalles íntimos de su vida, desde las frustraciones sexuales a las adicciones de sus hijos. Un hombre obsesionado persigue en secreto a una vecina, celándola como un maniático desde la oscuridad. Una chica que se cree moderna cuentas las aventuras y desventuras de su promiscuidad.

Los detalles de casos como estos, y otros más, se leen en los relatos de blogs –- bitácoras escritas en primera persona, a veces con frecuencia diaria.

Hay algo que no nos cuentan estos confesores del teclado. Sus relatos son ficción, sus identidades son ficción, y ellos practican un género que llaman blogonovela.

Llegué a algunas de esas páginas sin proponérmelo. Creí la historia de aquella mujer argentina que relataba los desastres de su familia disfuncional, pero con cada regreso a sus escritos --que entonces no se identificaban como lo que eran-- sospechaba que la virtualidad no era una versión de la vida ordinaria.

Hasta que me di cuenta. Estos no eran más que personajes -- y como personajes al fin sufrían de la debilidad de parecer demasiado humanos. Me sentí defraudado. No es que tenga yo algo contra la ficción (claro que no), pero la ficción que no es honesta, que no se identifica como un juego de la imaginación, pasa a ser engaño.

Son las blogonovelas el equivalente artístico de las flores plásticas que, al desconectarse de la representación simbólica o abstracta del arte, fingen ser reales, demasiado realistas para ser verdaderas.


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jueves, enero 12, 2006

"Diecisiete cuentos y ninguno igual..."

"Diecisiete cuentos y ninguno igual. Es lo más sorprendente. En siete años ningún autor puede cambiar hasta el extremo de parecer otro. Pero Ramos actúa así a propósito, quiere sorprendernos, obligarnos a pensar mientras leemos. Por eso cambia de estilo, de perspectiva, de narrador, de tipo de lenguaje empleado... Y cambia con tanta rapidez que consigue desarmarnos. La única salida que nos deja es entregarnos a la lectura como se entrega uno a la vida: con la pasión desesperada de la supervivencia".

«Morir soñando», reseña en Boulesis.com


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"...es un placer saborear estos relatos cortos..."

"Acompañados de una bebida llamada 'morirsoñando', o de una buena taza de café o de tu bebida favorita... es un placer saborear estos relatos cortos, ideales para aquellos lectores como yo, lectores medios, principiantes que quieren hacer de la lectura su pasatiempo favorito. Superentretenidos también para ávidos lectores que disfrutan del placer de la narrativa, relatos que te hacen pensar y, sobre todo, relatos que intensamente disfrutas, porque los vives junto con sus personajes".

Mario Aguilar, «Las reseñas de Saint... y algo más».


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lunes, enero 09, 2006

"...un escritor que te enreda..."

"Yo quiero hablaros de «Morirsoñando». Son cuentos en el más puro estilo hispanoamericano pero teñidos de ese aire cosmopolita que dan las sociedades ciclópeas. Me ha conmovido hasta el espanto la sonrisa del terrorista cargado de explosivos; me he acordado de los amores perdidos o imposibles con Trinidad; me ha conmocionado el poder de los sueños de una mujer que no existe... Sólo puedo deciros que es un escritor que te enreda hasta las últimas consecuencias".

Manuela Galdón, «El libro de los abrazos».


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viernes, enero 06, 2006

Una oferta del peor vendedor del mundo.

Queridos amigos,

Soy el peor vendedor del mundo. Lo sé por experiencia.

Una vez, en mi adolescencia, entré en el malconcebido negocio de pararme en las esquinas de Manhattan y vender correas. Recuerdo el primer día. Me paré allí por media hora, con el puñado de correas en la mano y sin la menor idea de qué tenía que hacer para vender cualquier cosa. Desesperado, caminé por las aceras, doblé esquinas, crucé calles –- y no vendía absolutamente nada.

Claro, me hubiera ayudado abrir la boca y anunciarle al público que yo andaba vendiendo correas, pero no me atrevía. No me atrevía porque pensaba que a nadie le interesarían esas correas y porque pensaba que me mirarían como a un loco cuando empezara a ofrecérselas a gente que andaba desentendida por las calles.

Así se me fue casi una hora sin decir nada, sin vender nada.

Hasta que un hombre sesentón que estaba en una esquina se fijó en mi --pobre muchachón despistado-- y me preguntó qué buscaba. Le dije que nada. ¿Entonces? Le dije que vendía correas. El me dijo en burla que por telepatía no se venden las cosas, que tenía que hablar, mostrar la mercancía.

Aquel desconocido me llevó del brazo dentro de una cafetería y anunció que yo vendía correas, y para mi sorpresa dos, tres, cuatro, cinco hombres se acercaron a mirarlas. En unos minutos estaba yo repartiendo correas y recogiendo dólares entre un grupo de gentes. A partir de entonces me atreví a gritar, en español y en inglés, que tenía correas a la venta, aunque yo no sabía si eran de cartón.

Aquella experiencia duró poco, pero me enseñó que nada se vende si no se anuncia.

Lo malo es que soy el peor vendedor del mundo, y aún ahora que quiero hablar de otra cosa, que no es mercancía, lo que me sale es esta historia vieja que nada tiene que ver con ella.

Esto es: ¡ya está a la venta mi primer libro de cuentos!

Se llama Morirsoñando. El nombre completo es «Morirsoñando: cuentos agridulces, 1998-2005». Lo publiqué por Libros en Red, con la esperanza de que aparecerán muchos señores o señoras como aquel de mi primera tarde en la calle, que se interesarán y querrán mostrárselo a otros.

Es un libro de cuentos. Es decir, de relatos. Es decir, de historias. Historias sin historia. Eso quiere decir que es ficción, que nada de lo que cuento allí sucedió exactamente como lo cuento, pero eso no quiere decir que sea mentira. Porque la verdad es un asunto que trasciende a los hechos.

No sé si me entienden, pero me gustaría que lo leyeran, que disfrutaran de estas historias sin historia y se adentraran como yo en el mundo de ensueño que existe en los bordes de la vida. Quisiera que sintieran cariño por el niño de mi primer cuento, que comprendieran la sonrisa del terrorista de otro relato en el mismo libro, que caminaran por las calles de Nuevayor bajo la nieve y que se enamoraran de mi mujer ordinaria, como lo hice yo en la única poesía del libro.

No digo que sea gran literatura, pero espero que por lo menos sea entretenida.

Y a partir de hoy el libro se vende por internet en el sitio de la casa editorial.

Si les desperté suficiente interés, pueden ir a esta página para ver una imagen del libro y saber cómo obtenerlo: http://www.victormanuelramos.com/morirsonando.htm

Y, si no, tal vez me pueden comprar una correa.

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lunes, enero 02, 2006

Un llamado de año nuevo a todos los escribas de la blogosfera

Antes de que terminara el dos mil cinco recibí la dichosa noticia de que sale a la venta, inicialmente en su versión digital, mi libro de cuentos –- que se me ocurre describir como una exploración literaria de personajes e historias al borde de la vida.

Se llama «Morirsoñando: cuentos agridulces, 1998-2005» y, tal como el nombre lo indica, reúne relatos que escribí durante esos años. Son mis primeros cuentos, incluyendo el primerísimo de todos, que plasmé una tarde sin saber exactamente qué camino emprendía por esas páginas.

Es un libro sin padrinos ni madrinas, como era de suponerse. Es un libro sin el apoyo monetario de ninguna gran firma editorial. Es un libro sin el empuje de algún agente literario que se ocupe de ubicarlo en las páginas de los periódicos y en los anaqueles de las librerías. Es un libro que publico por mi cuenta. Y cuando digo por mi cuenta realmente quiero decir por mi cuenta –- en pocas palabras, financiado por mi bolsillo y editado en mis horas libres.

En realidad, este libro es mi voto de fe por lo que escribo, a pesar de que sé que no es un texto destinado al éxito comercial. Es también un voto de fe por esta nueva era que llamo del “push-button publishing” (o la publicación a botón; al vapor, dirían otros) en la que, en esencia, se democratiza el acceso a los lectores por medios como el internet y la impresión de libros por demanda.

Hasta ahora el experimento va muy bien. Como esperaba, no he vendido ni un solo libro de la versión digital, aunque solamente hace unos días que salió a la venta y todavía no está disponible por un par de semanas más la edición regular en papel. Supongo que mi récord de ventas mejorará por unos cinco o seis cuando todas las piezas caigan en su lugar y haga, en mi particular estilo de timidez y derrotismo, la promoción mínima entre familiares, amigos y conocidos.

Pero digo que el experimento va bien porque, sin procurarlas yo, encontré redes de personas dispuestas a conspirar conmigo en esta publicación sin recursos y sin grandes expectativas comerciales. Por ejemplo, un artista de Miami me cedió una de sus pinturas para la imagen de portada. Eso lo hizo a la vez que me extendía un acuerdo escrito en el que aclaraba que no espera ninguna remuneración a cambio. Por otro lado, tres librerías --en Orlando, Miami y Nueva York-- me harán el favor de colocar este libro sospechoso en sus tramos. Y, para mayor sorpresa, un club del libro local me escogió sin que yo lo pidiera como el libro seleccionado para lectura en el mes de febrero, extendiéndome además la oportunidad para dar una presentación la noche de la reunión y tal vez vender un libro. Imagínense eso, tendré un público.

Esto significa que, de salida y sin pronosticar por ello éxito alguno en tan quijotesca propuesta, esta experiencia me enseñó que hay gente que tiene el corazón de apoyar a un escritor de extraña procedencia – de darle, en resumidas cuentas, una oportunidad a una nueva voz para que se manifieste y diga lo que tiene que decir, así nadie la oiga. Y no solamente darle una oportunidad, sino también un empuje de ánimo.

Eso es en sí un éxito rotundo para mi.

Aprovechando que me siento tan profundamente optimista, lanzaré aquí un llamado y una oferta a todos los escribas de este mundo cibernético que llamamos la blogosfera --es decir mayormente a los autores de bitácoras o blogs como este, de sitios en la red, de feeds o entregas sindicadas, de listas de correo y bulletin boards-- para que me ayuden a dar a conocer el libro, y que de paso sean los primeros críticos.

Ofrezco una copia gratis del libro digital, que les haré llegar por correo electrónico, a quienes se interesen en escribir unas palabritas --no importa si sus pensamientos son de crítica o elogio-- sobre mi «Morirsoñando». Esto lo extiendo por un tiempo limitado (por ahora, hasta que salga la edición en papel; no lo hago indefinidamente porque tengo que pagar a la editorial esas copias que regalo). El reto va a todos lo que escriben, pero particularmente a aquellos que disfrutan o se interesan en el quehacer literario.

Es decir, que les daré el libro como agradecimiento por ser los primeros ojos y mentes que evalúen públicamente si el libro vale o no la pena.

Lo que pido, en conclusión, son reseñas auténticas que expresen, con muchas o pocas palabras pero sobre todo con entera libertad, sus criterios sobre el conjunto de los relatos que escribí, dicho sea de paso, identificando el libro y autor por sus nombres completos en las notas que escriban.

Este llamado también es un acto de fe hacia este nuevo medio que se abre paso con ayuda de la tecnología y las mentes frescas de nuestro tiempo.

Feliz lectura.


Para pedir el libro con el fin reseñarlo escriba a crisostomo@earthlink.net.

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