Antes de que terminara el dos mil cinco recibí la dichosa noticia de que sale a la venta, inicialmente en su versión digital, mi libro de cuentos –- que se me ocurre describir como una exploración literaria de personajes e historias al borde de la vida.
Se llama «Morirsoñando: cuentos agridulces, 1998-2005» y, tal como el nombre lo indica, reúne relatos que escribí durante esos años. Son mis primeros cuentos, incluyendo el primerísimo de todos, que plasmé una tarde sin saber exactamente qué camino emprendía por esas páginas.
Es un libro sin padrinos ni madrinas, como era de suponerse. Es un libro sin el apoyo monetario de ninguna gran firma editorial. Es un libro sin el empuje de algún agente literario que se ocupe de ubicarlo en las páginas de los periódicos y en los anaqueles de las librerías. Es un libro que publico por mi cuenta. Y cuando digo por mi cuenta realmente quiero decir por mi cuenta –- en pocas palabras, financiado por mi bolsillo y editado en mis horas libres.
En realidad, este libro es mi voto de fe por lo que escribo, a pesar de que sé que no es un texto destinado al éxito comercial. Es también un voto de fe por esta nueva era que llamo del “push-button publishing” (o la publicación a botón; al vapor, dirían otros) en la que, en esencia, se democratiza el acceso a los lectores por medios como el internet y la impresión de libros por demanda.
Hasta ahora el experimento va muy bien. Como esperaba, no he vendido ni un solo libro de la versión digital, aunque solamente hace unos días que salió a la venta y todavía no está disponible por un par de semanas más la edición regular en papel. Supongo que mi récord de ventas mejorará por unos cinco o seis cuando todas las piezas caigan en su lugar y haga, en mi particular estilo de timidez y derrotismo, la promoción mínima entre familiares, amigos y conocidos.
Pero digo que el experimento va bien porque, sin procurarlas yo, encontré redes de personas dispuestas a conspirar conmigo en esta publicación sin recursos y sin grandes expectativas comerciales. Por ejemplo, un artista de Miami me cedió una de sus pinturas para la imagen de portada. Eso lo hizo a la vez que me extendía un acuerdo escrito en el que aclaraba que no espera ninguna remuneración a cambio. Por otro lado, tres librerías --en Orlando, Miami y Nueva York-- me harán el favor de colocar este libro sospechoso en sus tramos. Y, para mayor sorpresa, un club del libro local me escogió sin que yo lo pidiera como el libro seleccionado para lectura en el mes de febrero, extendiéndome además la oportunidad para dar una presentación la noche de la reunión y tal vez vender un libro. Imagínense eso, tendré un público.
Esto significa que, de salida y sin pronosticar por ello éxito alguno en tan quijotesca propuesta, esta experiencia me enseñó que hay gente que tiene el corazón de apoyar a un escritor de extraña procedencia – de darle, en resumidas cuentas, una oportunidad a una nueva voz para que se manifieste y diga lo que tiene que decir, así nadie la oiga. Y no solamente darle una oportunidad, sino también un empuje de ánimo.
Eso es en sí un éxito rotundo para mi.
Aprovechando que me siento tan profundamente optimista, lanzaré aquí un llamado y una oferta a todos los escribas de este mundo cibernético que llamamos la blogosfera --es decir mayormente a los autores de bitácoras o blogs como este, de sitios en la red, de feeds o entregas sindicadas, de listas de correo y bulletin boards-- para que me ayuden a dar a conocer el libro, y que de paso sean los primeros críticos.
Ofrezco una copia gratis del libro digital, que les haré llegar por correo electrónico, a quienes se interesen en escribir unas palabritas --no importa si sus pensamientos son de crítica o elogio-- sobre mi «Morirsoñando». Esto lo extiendo por un tiempo limitado (por ahora, hasta que salga la edición en papel; no lo hago indefinidamente porque tengo que pagar a la editorial esas copias que regalo). El reto va a todos lo que escriben, pero particularmente a aquellos que disfrutan o se interesan en el quehacer literario.
Es decir, que les daré el libro como agradecimiento por ser los primeros ojos y mentes que evalúen públicamente si el libro vale o no la pena.
Lo que pido, en conclusión, son reseñas auténticas que expresen, con muchas o pocas palabras pero sobre todo con entera libertad, sus criterios sobre el conjunto de los relatos que escribí, dicho sea de paso, identificando el libro y autor por sus nombres completos en las notas que escriban.
Este llamado también es un acto de fe hacia este nuevo medio que se abre paso con ayuda de la tecnología y las mentes frescas de nuestro tiempo.
Feliz lectura.
Para pedir el libro con el fin reseñarlo escriba a crisostomo@earthlink.net.
El sitio principal de este cuaderno se encuentra en http://www.victormanuelramos.com