« Carátula | De morirsoñando. » | El deseo: espada de doble filo. » | Levantarse de la nada. » | La casi muerte de Soraya. » | Usted y yo tenemos manos: usémoslas. » | «Morirsoñando»: historias “...agridulces, frágiles... » | Un lugar para ser humanos. » | Un día con inmigrantes. » | Lo que una "pequeña princesa" sabe de la vida. » | Un vacío lleno de formas. »

Espontaneidad.

Te miran sesenta caras. Tenías algo ensayado, lo que dirías, lo que sonaría bien -- pero sale otra cosa.

Te escuchas, casi te observas desde adentro, y no entiendes lo que sucede: aunque las palabras salen de ti, vienen de un lugar más profundo. Dices lo que nunca pensaste.

Terminas, y te callas para siempre. Los demás te felicitan, aunque no sabes muy bien qué acabas de expresar.


Su puntuación para este comentario:

estabas poniendo en práctica el arte de la improvisación!

saludos.

Nos obnubilamos ante los grupos humanos, y a veces nos sale mejor el discurso y a veces una reverenda porquería.

Un abrazo!

A veces se producen misteriosos cruces: de voces, de intenciones, de mensajes. A veces somos sólo mediums de algo telúrico que sale de dentro de nosotros, de las capas más profundas. No tiene explicación. Entonces nuestra voz conmueve, comunica, transforma. Es una voz que viene de las simas de la tierra. Entiendo muy bien que no supieras que acababas de expresar. El zen tendría alguna explicación para esto. O no. ¿No te has planteado visitar algún templo zen?

Sí, es bastante increible la relación de uno mismo cuando está solo frente a la multitud... uno es un extraño para sí mismo....

Saludos y bienvenidos,

César Andrés -- No sé si "poner en práctica" sea la mejor manera de describirlo, porque no fue algo deliberado.

Noemi -- Pues sí.

Joselu -- Hay una energía en esas situaciones, que bien puede ser la del conjunto de personas, o algo distinto. En cuanto al templo zen: no estaría mal.

K -- "Sólo ante la multitud"; es casi una frase poética.

¿Estabas dando una conferencia?.
A mí también me acorrala el pánico escénico. Fíjate que a pesar de lso años que llevo tarbajando con alumnos, los principios de curso me quitan el sueño, porque tengo que ponerme frente a grupos desconocidos a explicarles cosas. Cuando ya los conozco no me da ningún tipo de miedo, pero antes sí.
Y no quiero ni contar si no me he preparado bien el tema. Improvisar no es lo mío.
Oye, qué nervios se me han puesto de pensarlo.
Un saludo.

Hola Manuela. Regreso después de un receso involuntario -- mi computadora (ordenador, le dicen ustedes) estaba fuera de comisión.

Gracias por tu comentario. Describo una situación, y tengo nervios como todos, pero no es tanto cuestión de nervios, sino de una especie de inspiración que se da en el acto.

Quizá cuando acudimos a un evento sea del caracter que sea, vamos predispuestos a aplaudir. Y lo mismo que tu ni sabias que habías dicho los que aplauden no se enteran de nada; pero aplauden por inercia...

Un saludo

Trini -- eso es posible. Gracias por venir por aquí.

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a este artículo

Crear un vínculo