El deseo: espada de doble filo.
Dijo el Buda que la causa del sufrimiento es el deseo. El deseo es esa atracción hacia lo que no se tiene y, en algunos casos, no se debe tener. El deseo es el motor de las obsesiones. El deseo es nuestro día a día.
El deseo, ese manojo de antojos, tiene su polaridad negativa. No solamente se desea algo, sino que también se desea que no suceda algo. Es decir, se teme. El miedo podría considerarse, entonces, otro polo del deseo.
Hay veces en que deseo y miedo se unen en una experiencia, y nos estancamos. Queremos pero tememos. Ni una cosa ni la otra. ¿Qué diría el Buda de ese sufrimiento?
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Dirìa que es opcional, creo.
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UMA |
19 de mayo de 2006 11:19:00 PM EST
Gracias por tu encantadora visita, sabes, es bueno recordar a PAULO
COELHEO cuándo dice que SÍ DESEAS
algo mucho, con toda tu FE, el Universo confabula a favor tuyo...
que asi sea, para ambos.
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soldesoles |
20 de mayo de 2006 03:46:00 AM EST
Saludos y gracias por los comentarios.
Uma -- ¿Es opcional el deseo? ¿El miedo? ¿Podemos apagarlos así porque sí? Todavía no encuentro el interruptor.
Soldesoles -- Hmmm. Paulo Coelho, ha. No sé. Eso lo ha dicho mucha gente en el movimiento de la Nueva Era. Coelho es el último en repetirlo.
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Víctor Manuel Ramos |
20 de mayo de 2006 10:37:00 PM EST
Creo que lo que el Buda vino a decir fue que el origen del sufrimiento es el deseo, pero también el apego a las cosas. Del apego surge el miedo porque tememos perderlas. Nos apegamos a los demás, a nuestras posesiones, a una cierta imagen de nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a la juventud... pero todo esto no es sólido, es frágil, casi inexistente, sin sustancia. Nos aferramos a las ilusiones y estas ilusiones nos causan sufrimiento y temor. Todo está en perpetuo cambio, no hay nada a lo que aferrarse, ni siquiera el ego que no deja de ser otra ilusión. En esto se adelantó Buda varios milenios al psicoanálisis. Tememos perder lo que no tenemos y ello nos produce miedo, frustración, congoja, dolor... Si ello fuera posible deberíamos dejarnos de aferrar a las ilusiones... pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo no aferrarte con pasión a los seres que amas? Imagino que en tal caso hemos de admitir que no los poseemos, que los hijos que tenemos están en depósito, que cada uno seguirá su propio camino, que no somos tan decisivos, que todo seguirá su cauce. Entiendo el fondo de la enseñanza de Buda, pero pienso que es para otro tipo de vida diferente a la nuestra.
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Joselu |
21 de mayo de 2006 10:27:00 AM EST
No sé que diría Buda... pero otros grandes pensadores de los movimientos deseantes, como G. Deleuze (junto con F. Guattari) hablaron de este doble carácter del deseo, señalando cómo es que las polaridades -amor y odio, vida y muerte, placer, displacer, etc.- actúan, en ningún caso separadas, siempre a modo de complementos...
me gustaría detenerme sobre este asunto, pero los argumentos y la terminología utilizada por estos autores es muy precisa y no tengo los libros a la mano... hay una frase que me resuena, no sin inquietud, y dice: "...el deseo, también desea la muerte".
saludos!
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César Andrés Ramírez G. |
22 de mayo de 2006 09:33:00 PM EST
Saludos JL y César Andrés.
JL -- has dicho algo con lo que (a pesar de la doctrina de la no-aferración) me identifico. Entiendo, por lo menos a nivel de semántica, lo que dice el Buda, pero veo también una gran dificultad en el desapego completo. Veo que, aún reconociendo la no-realidad de los seres y las cosas, me encariño con ellos. Por lo tanto, sufro.
César Andrés -- podría decirse que el deseo también puede llegar a desear el no-deseo. Pero, aparte de los filósofos y el Buda, qué piensas tú...
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Víctor Manuel Ramos |
24 de mayo de 2006 10:38:00 PM EST
Es opcional escoger el sufrimiento, claro que si.
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UMA |
11 de junio de 2006 06:01:00 PM EST