Los diarios de motocicleta: aire y conciencia.
Se pueden decir muchas cosas --y se han dicho-- de «Diarios de Motocicleta», la película que relata el viaje que emprendió Ernesto Guevara con su amigo Alberto Granado para recorrer parte de Sudamérica, por alla en los años cincuenta. Sabemos que el resto es historia: que el Che Guevara se convertiría en un icono cuya sola mención arrastra una connotación revolucionaria, y tal vez demasiado idealista para quienes creen que las armas son un medio de liberación.
Para mi, sin embargo, lo encantador de esta película (y de su historia de fondo) no es el opio de la política (otra religión, al fin), sino el despertar que se da en el joven Ernesto. Es, como dirían Rigoberta Menchú y Elena Poniatowska, el nacimiento de su conciencia. Y esa conciencia se gesta cuando el joven facultativo de medicina abre su mente a otros lugares, a otras gentes, a sus idiosincracias y sufrimientos. En los demás, él se encuentra a sí mismo.
La clave de ese despertar se encuentra, por lo menos en la película, en un momento que bien podría calificarse de reflexión existencialista.
Es cuando el futuro Che --un joven asmático que todavía no tiene pinta de guerrillero-- se sienta con una paciente leprosa, amargada de la vida, y ambos hablan de las enfermedades que los atormentan. No son las palabras exactas, pero ella dice que la vida es cruel. Guevara le dice que sí, que la vida está plagada de sufrimientos (creo que dice que es una mierda), pero sugiere que a pesar de ello uno ha de luchar para ganarse la más mínima bocanada de aire sobre la tierra.
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Saludos
Escrito por
Marcel Pommiez Aqueveque |
3 de abril de 2006 08:56:00 AM EST
Vi la película con agrado. Coincido con lo que expones. El viaje vital del Che, su toma de conciencia del sufrimiento humano es aleccionadora. Fue una figura trágica. Tiene elementos admirables pero lo peor fue la escuelas guerrilleras que se han creado siguiendo su estela. La mayor parte de las veces se han envilecido y vivido de la extorsión, la violencia, el narcotráfico... No sé si su error fue el de creer poseer la verdad revolucionaria cuando el mundo era mucho más complejo de lo que él pudiera imaginar. El infierno está empedrado de buenas intenciones como popularmente se dice. No obstante, su figura me sigue atrayendo a pesar de lo que he dicho y la película que comentas es muy interesante.
Escrito por
Joselu |
5 de abril de 2006 10:22:00 AM EST
Gracias por los comentarios.
Marcel -- agradezco mucho el gesto de tu parte, porque uno escribe y no sabe si esto tiene eco en algún lugar; solamente lo hace. Ya te recomendé un par de blogs en el tuyo.
Joselu -- Coincido contigo en que el guerrillerismo es asunto trágico, sin importar de dónde venga. A mi me dio la impresión de que él sintió, por llamarles de alguna manera, ciertas "verdades". Su respuesta a esa aprehensión que tuvo es lo cuestionable. Sin importar todas las épocas de la historia que hemos atravesado como humanidad, siempre aparecen quienes creen que derramando más sangre solucionarán los males de la humanidad.
Escrito por
Víctor Manuel Ramos |
7 de abril de 2006 08:05:00 PM EST