La vida tiene sentido.
Hace poco me enteré por un blog de un libro que se llama «El hombre en busca de sentido». No resistí la sed que me provocó y fui a buscarlo para concluir mis vacaciones con su lectura. Lo devoré en menos de veinticuatro horas.
Este libro --que primero se publicó en Austria bajo el título «Ein Psycholog erlebt das Konzentrationslager»-- empieza con el recuento que hizo el psiquiatra Viktor E. Frankl de los horrores que vivió cuando era prisionero en los campos de concentración nazis (y horrores fueron). Yo leí la traducción al inglés.
A diferencia de otros tratados históricos y políticos, el relato de Frankl no se propone la denuncia de injusticias, sino que es un retrato íntimo de lo que sucede cuando al hombre se le somete a las crueldades más extremas.
Las observaciones que resultan de su vivencia son sorprendentes y constituyen una verdadera fuente de inspiración en una sociedad que cada vez se encuentra más a la deriva en un mar de superficialidades. Frankl emergió de la tragedia que fueron los campos de concentración con un optimismo a prueba de todo, con un optimismo que no es negación y que reconoce el valor de la vida a pesar de todas las dificultades y sufrimientos. Optimismo trágico, le llamaba él.
Frankl descubrió que la búsqueda de significado es un impulso primario del ser humano y que al encontrar ese significado --único para cada uno de nosotros-- se destapa una fuerza increible. Quien entra en contacto con su significado puede sobreponerse a las peores condiciones de vida y hacer lo mejor de ellas.
Así lo decía él (la traducción es mía):
“La manera en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que este implica, la manera en que él toma su cruz, le da oportunidad amplia --aun bajo las circunstancias más difíciles-- para añadir un significado más profundo a su vida. Puede ser valiente, dignificado y altruista. O en la lucha amarga por la preservación propia él puede olvidar su dignidad humana y convertirse en nada más que un animal”.
Lo que nos trajo Frankl con esas observaciones, y la disciplina psiquiátrica de la logoterapia que estableció en base a la búsqueda de significado, fue un reto a que cada cual atienda a los asuntos que le presenta su vida, para que encuentre el sentido de su existencia y se haga responsable de realizarlo.
El sitio principal de este cuaderno se encuentra en http://www.victormanuelramos.com




Sí, realmente este libro es luminoso. ¿Cómo de las condiciones más extremas puede inferirse una filosofía de optimismo ante la vida? La logoterapia es una de las escuelas más sorprendentes para tratar los estados de desesperanza o incluso de depresión endógena que son tan frecuentes. Detrás de las nubes está el sol. El ser no está enfermo, es el cuerpo, nuestro ser físico el que sufre, pero si podemos elevarnos por encima de las circunstancias concretas y encontrar un sentido a lo que vivimos nos habremos salvado. Hay algo por encima de nosotros. En cuanto leí tu blog me di cuenta de que te gustaría este extraordinario tratado sobre el ser humano. Un cordial saludo.
Escrito por
Joselu |
23 de marzo de 2006 02:59:00 AM EST
Completamente de acuerdo con joselu, he sabido aprender a aceptar las circuntancias y volar mñas allá de las apariencias. Y así es, el sol siempre está por aparecer en el horizonte, la luz siempre prevalece sobre las tinieblas.
Escrito por
Enigmática |
23 de marzo de 2006 11:43:00 AM EST
Sin vida, nada tiene sentido! lo del sentido de la vida es una pregunta trampa, que tanta fortuna hace entre este primate dicen avanzado :-)
Escrito por
K. |
23 de marzo de 2006 12:05:00 PM EST
Joselu, no hay manera de pagarte que me presentaras ese libro. Lo otro que resonó en mi interior fue el llamado a aceptar la responsibilidad que uno tiene de su vida y poner de lado el sentimiento de víctima que muchas veces nos estanca. ¡Bravo!
"Enigmática" también veo el asunto de aceptar las cosas como son, sin llegar al punto de negar que hay dificultades.
K, ¿es una pregunta trampa? Se puede mirar de esa manera. Pero yo también veo como una trampa el relativismo en el que caemos a veces, de desmenuzar todo hasta que no le queda ningún significado -- y en ese proceso perdemos nuestra brújula interior.
Gracias a todos por sus comentarios.
Escrito por
Víctor Manuel Ramos |
23 de marzo de 2006 10:33:00 PM EST
un libro entrañable, ciertamente. Aunque por momentos me recordaba al Cándido volteriano, por momentos uno no puede dejar de impregnarse de ése halo de vitalidad, de optimismo trágico, como bien se lo llama, que se desprende de sus páginas... Buena lectura.
Escrito por
César Andrés Ramírez G. |
24 de marzo de 2006 09:07:00 AM EST