El deseo de pertenecer.
La religión es uno de los temas más incómodos para mi. Me fastidia que alguien me pregunte a cuál iglesia pertenezco, igual que me importuna cuando alguien quiere que le revele mi salario. La razón es porque quienes hacen esas preguntas en la mayoría de los casos lo que quieren es juzgar. Quieren determinar el valor de la persona con quien hablan.
Lo peor es que no quieren respuesta. Son como el vendedor que busca un enganche -- igual que una señora que me detuvo el otro día en el estacionamiento del supermercado:
-- Hijo, ¿no te gustaría vivir en un lugar como este? -- me preguntó.
Levantaba una revista para que la viera. Mostraba una escena en la que hombre, mujer y niños reposaban sonrientes alrededor de leones, tigres y fieras apacibles. Estaban de picnic en un campo abierto. Había todo tipo de alimentos sobre un mantel. El cielo se veía resplandeciente.
-- No --le dije de una vez--, no quiero vivir en un lugar como ese, porque ese lugar no es nada más que un dibujo.
Otros exhiben todo el interés de sacarme de las llamas del infierno. Lo que molesta no es la buena voluntad, sino que ellos suponen que quienes no siguen su religión de misa y domingo están condenados.
Aprecio los mitos de varias religiones, pero me deshice hace tiempo de la idea de que un grupo tiene los derechos reservados a la verdad. Todos tenemos derecho a la dicha espiritual.
Y, sin embargo, a veces siento la necesidad de pertenecer a algo mayor que mi mismo, porque estamos hechos para la vida en comunidad. Las iglesias son unos de los pocos lugares que suplen esa necesidad en un mundo cada vez más fragmentado.
Solamente por eso me atraen.
Aun así, no satisfago el requisito de la fe ciega. Es por eso que, después de muchos años, asistiré pronto a servicios religiosos, pero sin que nadie me posea. No iré a quedarme en ningún lugar. Un domingo iré a la católica y otro a la espiscopal. Un día a la metodista y otro a la luterana. Un día a la pentecostal y otro a la bautista. Iré quizá a una mezquita y a un templo budista.
No sé hasta cuándo. Hasta que pierda el interés. Y compartiré aquí las observaciones que resulten de esa excursión.
Las paradas de la excursión:
Este comentario es parte de «El deseo de pertenecer», una serie ocasional sobre la fe, la religión y el culto que se manifiestan como el deseo de pertenecer a algo mayor que nosotros mismos.
Etiquetas: cultos, El deseo de pertenecer, espiritualidad, iglesias, religión




no todos lo catolicos somo iguales, puede que le pregunte a la gente a que religion pertnece en algun momento de una conversacion pero creo que hay que respetar la personalidad de cada quien y de cada uno, en estos momentos una de persona muy especial para mí es Atea y no por ello creo que esta condenada al infierno, solo creo que tiene una perperctiva diferente de la vida, sino roba y no mata, tiene el cielo ganado para los cristianos.. asi que no tiene nada de malo creer o no creer en la religion, lo importante son tus principios y tus valores, tu aptitud ante la sociedad. espero tus comentarios sobre tus expediciones en las otras iglesias me gustaria algun diía hacer lo mismo.
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Ana Isabel |
10 de febrero de 2006 07:50:00 AM EST
Es curioso porque visto desde este rincón de Europa, lo más extendido es que haya un desinterés mayoritario por el tema religioso. Nadie te interroga sobre dicho asunto. Es más, creo que alguien que tenga convicciones religiosas pasa por ser un personaje raro, un tanto sospechoso. España en un tiempo pasó por ser un país muy católico pero lo ha dejado de ser casi por completo. Lo más extendido es la indiferencia o el agnosticismo. Yo, como Unamuno, me debato entre el querer creer y el no poder. Entiendo lo que dices sobre pertenecer a una comunidad más amplia, la de la iglesia, pero desde aquí es difícil verlo así. No digo que no haya gente que pertenezca a iglesias, pero como el que pertenece a un club de golf. No es general. Creo que en USA, hay un sentimiento extendido de creencia en un ser superior aunque visto desde distintas iglesias. No sé, me resulta extraño. Yo durante varios años estuve en un movimiento budista. Las ideas me atraían, la práctica de la meditación me atraía, pero no la iglesia que también había montada. Las iglesias son lo malo. De todas maneras, es interesante el experimento que quieres iniciar. Yo te seguiré con interés.
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Joselu |
10 de febrero de 2006 03:01:00 PM EST
Yo, que también vivo en España, no estoy del todo de acuerdo con joselu. El pueblo , en general, pasa bastante de la religión aunque hay grupos fuertes. Yo creía que no, pero cuando la oposición es capaz de congregar en una manifestación a más de 2.000.000 de personas, según dicen, para echar abajo la LOE (Ley Orgánica de Educación) que propone el gobierno, y el argumento que esgrimen con más vehemencia es el que la asignatura de religión sea evaluable o no, pues ya te da que pensar. Sé que puede haber muchas más razones contra la LOE pero esgrimir esa me parece retroceder a la Edad Media.
Respecto a la práctica religiosa, yo soy intrasigente: He visto lo que ha hecho el fanatismo a lo largo de la historia y lo que sigue haciendo. Pero respeto a los hombres, lo que piensen, lo que crean es su punto de apoyo. ¡Ójala yo pudiera sentir algo más que el vacío que nos va rodeando con el paso del tiempo!.
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MANUELA |
11 de febrero de 2006 05:30:00 AM EST
El caso de España me parece curioso, porque los latinoamericanos heredamos el fanatismo religioso de ustedes -- y sucede que ahora ustedes no lo son tanto. ¿Será que hace quinientos años los más acérrimos fanáticos salieron de España a colonizar y llevar sus creencias a otros sitios porque ya no podían en España? Ya sabemos de dónde viene el Opus Dei. Aparte de eso, esta la historia de lo que se hizo con los indígenas de América para despojarlos de sus religiones animistas. Yo no guardo rencores, porque sé que los españoles de hoy en día no son los mismos de hace quinientos años (a mucha gente de este hemisferio se les escapa ese hecho), pero la llegada de la Santa María (oigan el nombre) marcó el comienzo de la imposición de la fe por estos lados.
Aparte de eso, Sirius, quisiera yo que todos los católicos, particularmente algunos que conozco, pensaran como tú.
Ver mi Libro abierto.
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Víctor Manuel Ramos |
11 de febrero de 2006 08:23:00 AM EST
La religión como tal no es perjudicial para nadie. Es psicológicamente casi imprescindible para el ser humano creer que existe una fuerza suprema, um más allá, algo superior...Este más allá puede ser un Dios cristiano, musulman, judio, budista, la ciencia, el universo, las matemáticas, la literatura... En momentos de incertidumbre, en el que el mundo muestra su lado más cruel, en el que parece que la humanidad ha perdido la cabeza la gente busca algo dentro de su interior donde reconfortarse y que nada pueda turbar.
El perjuicio de esta religión empieza cuando empiezan a intervenir otros intereses. Cuando esa religión se convierte en negocio, ese negocio en fanatismo y ese fanatismo en muertes. Inquisición, cruzadas, Galileo, sacrificios humanos, sectas, Iglesia Católica, 11-S, 11-M todo en nombre de una religión....Esto es lo perjudicial.
Saludos
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KAFTRADO |
12 de febrero de 2006 08:32:00 AM EST
La gran majoria de las religiones en mi opinion son perjudiciales. Yo las comparos con armas nucleares pero con la diferencia de que las religiones destruyen hasta cierto punto la capacidad de logica y claro racionamiento. No voy a dar ejemplo por que no hay mas ciego que el que no quiere ver, y tampoco quiero convencer a nadie. Mas creo que decir que las religiones no hacen dano es ser ingenuo. Increiblemente, De tanto tiempo que hemos tenidos ese mal en la tierra, solo han salido unas cuantas frutas finas que por cierto ya estan podridas, y a la que nos piden que les demos los mas precioso que tenemos que es nuestra atencion.
Un calvo iluminado por la luz de l sol.
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Anónimo |
12 de febrero de 2006 02:31:00 PM EST
Hace poco leí un artículo referente a una investigación científica que aseguraba que los practicantes de una religión cobraban un 10% más que los que no practicaban esa religión.
Curiosos son las recompensas del Señor.
Sin embargo, creo como afirmaba Chesterton, que aseguraba que el problema de no creer en Dios es que uno cree en cualquier cosa. pero está claro que hay muchas maneras de creer en Dios, por tanto... me quedo como al principio... y el debate no me lo aclaro nunca :-)
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K. |
13 de febrero de 2006 06:23:00 PM EST
wow Victor, un tema espinoso, en verdad, los temas sacros inquietan!
Aqui entre nos... te comento que hace apenas hace unos meses he terminado mi trabajo de grado basado en una investigación sobre el antiguo culto a los muertos en la religión griega... no soy todavía un experto en la materia, pero... cómo opiniar sobre las religiones actuales, cualquiera que sea esta su variedad o su forma, después de haberse fascinado con la ilusión olímpica, o de haberse imaginado entre sus celebraciones dionisiacas (sagradas por excelencia), o...! es ciertamente difícil... solo puedo decir que quedan ciertos resagos de nostalgia, al saber que ya no es una religión practicada en la actualidad, en este triste mundo que Eliade con certeza clalificó de "desacralizado", desterrado de los dioses... cómo sentirse parte de una religión, de una comunidad religiosa, en medio del sinsentido real que hoy dìa se llama religiòn?, en fin...
Tendremos que en el futuro tomarnos un tinto para compartir y deliberar largamente sobre nuestra postura ante lo sagrado!
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César Andrés Ramírez G. |
20 de abril de 2006 09:39:00 PM EST
Saludos a los que vinieron después de mi respuesta inicial.
Kaftrado -- veo la necesidad de la espiritualidad o religión según describes, así como de la expresión de esta en la vida comunitaria, pero la pregunta es precisamente si existe hoy en día una vía adecuada para esa expresión.
Anónimo -- tu evaluación de la religión es bastante fuerte. La respeto y entiendo tal vez por qué tomas esa postura. Me cuido sin embargo de esos juicios a priori y quiero mirar los detalles, el cuadro completo, y encontrar las distinciones dentro de ese cuadro, antes de evaluarlo todo en base a una experiencia limitada y tal vez distante.
K -- está difícil aclarar eso. Me recuerda una canción que oí de Alejandro Filio, que dice:
Habrá que creer;
habrá que creer;
en Cristo, en la paz, o en Fidel.
Habrá que creer;
habrá que creer;
en algo o en alguien tal vez.
César Andrés -- te acepto la invitación al tinto. El reto estará en juntarnos, pero no es imposible. Esa distancia de la que hablas la palpo en mis experiencias, pero me pregunto también si no es necesario todo este cambio, porque nosotros no somos los mismos que los del tiempo del imperio. La mente ha cambiado.
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Víctor Manuel Ramos |
21 de abril de 2006 08:53:00 PM EST
Hola, vi este post un poco viejito, pero me llamó la atención.
Siempre hay una necesidad, de búsqueda, por la búsqueda en si misma, no siempre por encontrar algo, que por lo general no sabes que, cual, o como es. Si sabes lo que buscas, puede ser diferente.
Es detestable que cualquier hijo de vecino te mande al infierno, solo porque no crees lo que el dice. Cuando el personaje central del cristianismo es Jesucristo, y el dijo: "Padre, perdónalos..." Actuando como abogado defensor y no como acusador, segun se el acusador es otro.
Pero bueno, otra cosa en mi opinion criticable de muchos que nos deciamos o deciamos catolicos, es el tener la mentalidad de esto, me gusta esto no, como si fuera seleccionar un platillo de un menú. Una religion a la carta, hacerte tus propios "dioses" muy "bonitos" de oro y plata. Esa actitud es de todos los tiempos en el ser humano. Lo que nos acomoda eso si, lo que no pos no...
Espero que no me haya faltado el "no hay derecho chato" ...
Un gran saludo.
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Isidro |
20 de febrero de 2007 02:07:00 PM EST
Isidro -- Gracias por seguir explorando por aquí. No podríamos venir de puntos de vista más distintos en este sentido. Este tipo de búsqueda a que nos referimos lo considero distinto del tipo de búsqueda en que andamos tras un objeto o propósito concreto. En lo interno, si sabemos lo que buscamos realmente no buscamos nada. En ese caso, solamente nos interesa confirmar lo que ya creemos que sabemos. Ante todo, pongo al ser humano y no a las instituciones --llámense religiosas o de cualquier otro tipo-- que forman todas estas estructuras de pensamiento. Así que por qué no, ¿por qué no habrá cada uno de buscar aquí o allá lo que ilumine su espíritu? Por otro lado, comprendo que no todos los que parten desde el punto de vista religioso se acercan a los demás con dedo acusador, pero sucede... El saludo es recíproco. Espero actualizar pronto esta serie.
Leer mi Libro abierto
Escrito por
Víctor Manuel Ramos |
24 de febrero de 2007 08:00:00 AM EST
Pronto vuelvo para seguir leyendo sobre tus paradas en tu tour.
Cuando leí el de tu visita a la sinagoga ya te iba a preguntar sobre la razón de esta.
Ya en este post que vinculaste la encontré,
Saludos
Escrito por
Baakanit |
24 de febrero de 2007 08:09:00 PM EST