jueves, octubre 27, 2005

El árbol de la vida.


Aging Willow
Originally uploaded by ArtLights.
A mi esposa le gusta tomar fotos. La conocí un día que andaba con el bulto de la cámara al hombro. Fue una de las cosas que me gustaron de ella. Pero es algo que también me irrita a veces -- como aquella vez, cuando éramos novios, que fuímos al jardín botánico en el Bronx, y ella se olvidó de que yo existía porque andaba como loca de flor en flor, tomando fotos. Es una picaflor esta mujer. Es uno de sus temas recurrentes, por ahora: las flores. Eso dice mucho de ella, de su amor por el color y la fragancia.

Yo, que gusto de pintar con palabras, me siento minimizado ante algunas de sus fotos -- esa brujería tecnológica que logra la parálisis del tiempo. Pero me siento orgulloso de ella también, sobre todo por estas fotos que empieza a poner en su bitácora fotográfica.

Los invito a visitarla por allí y a dejarle sus comentarios, ya sea en inglés, en español, o en Spanglish. La foto de las ramas que pongo aquí es hasta ahora una favorita, porque tiene luz y sombra, pero también tiene color, tiene reposo y tiene un dinamismo de vida.

Esta es la dirección de su bitácora:

http://www.flickr.com/photos/artlights/

lunes, octubre 24, 2005

El huracán y la luz.

Un trueno desbarató el silencio. El huracán llegó en la oscuridad como un desesperado. Quería arrancarlo todo, sacudirlo todo, salpicarlo todo. Era agua y viento. Ataladraba con ráfagas que servían para el sueño -- porque uno se rinde ante los tambores que son los techos cuando llueve.

Todo sonaba allá afuera.

Hubo un largo silencio a eso de las dos de la mañana que me robó el descanso. Miré las imágenes de los radares. Estábamos en un vacío entre dos brazos de tormenta, un vacío temporario por cierto, y a nuestra derecha se gestaba algo que asustaba. Un tornado subía por la carretera vacía, demasiado cerca, pero lo suficientemente distante como para no importunarnos.

Finalmente me entregué al sueño, y la mañana llegó como las gotas que se desgranaban en la ventana. Me acerqué y miré. Afuera las ramas se debatían y el arbolito del patio ensayaba posturas de yoga. Lo juro. Se estiraba de un lado a otro.

Pero estábamos seguros, en nuestro capullo. Me tocó salir. Abrir la compuerta, recoger el periódico que llegó sin falta, subirme a mi vehículo y recorrer las calles. A los lados se llenaban las zanjas de agua, pero todo estaba bien.

Esta noche es silenciosa. Salió el sol de la tarde como si nada hubiera pasado. Todo estaba en su lugar, aunque recién lavado. Hasta la vista misma. El cielo era demasiado claro. Los rayos del sol demasiado acaramelados. Y ahora la noche bastante oscura -- y afuera no se oye nada, casi no se mueven los árboles, nos regresa el sueño. Estamos todos resacados.



El sitio principal de este cuaderno se encuentra en http://home.earthlink.net/~crisostomo

domingo, octubre 23, 2005

La época del push-button publishing.

Muchos de los grandes movimientos sociales (no me gusta la palabra revolución en este contexto) que surgieron de avances tecnológicos empezaron en silencio, entre algunos locos que vieron el potencial de algún sendero (tampoco me gusta esta palabra por el mal sentido que le dieron algunos locos marxistas) aún sin trillar. Porque es solamente en los senderos sin trillar que hay potencial.

Sucedió eso con la mecanización de tareas rutinarias, con la invención de aparatos para escribir (este es el inventito que quiero destacar como antecesor de los nuevos), con la transportación motorizada, con las telecomunicaciones y, recientemente, con el internet. Hace apenas diez años desde que irrumpió el internet, causó cierto furor, perdió un poco su brillo de novedad, y pasó a ser un medio más de los que ya existen para que nos comuniquemos, o nos incomuniquemos. Y a tan sólo una década, este medio (del que ya se apoderaron varias corporaciones para fines promocionales) se va transformando en otra cosa, con el advenimiento de mejorías simples en programación que permiten el uso a cualquier persona de alfabetización básica.

Me refiero a la evolución informática que se conoce como “push-button publishing” -- es decir, la publicación por botón. Es decir, que usted o yo escribimos, fotografiamos, grabamos, y que con tan solamente seguir algunos pasos básicos, cliquear (permítanme este poco de espanglish, please) aquí y allá, hoy en día se puede publicar un comentario, un artículo, un ensayo, una reseña, un libro, una foto, un álbum, un programa de radio, una película digital, en esta red global y multilingüe. Existe la sindicación, la impresión y venta a demanda, la distribución masiva por listas y la publicidad jerárquica por catálogos de contenido. Es decir, existe el medio para plasmar y el medio para distribuir pensamientos, ideas, reflexiones, arte, palabras, imágenes, sonidos, y la combinación de todos estos. Todo lo que antes costaba horas, semanas, días, meses y hasta años de preparación, dedicación, conexiones, apadrinaje y espera ahora se logra con rapidez y autonomía. Cualquiera publica.

Esto es bueno y es malo. Es malo porque cualquier cosa se publica, y hay mucho desquiciado por ahí y mucha basura amplificada. Es bueno, sin embargo, porque un escritor, un artista, un experto en cualquier área no solamente saca con relativa facilidad sus trabajos al público (gratuitamente o a módico costo), sino que además ese autor y los que se interesen en su trabajo pueden comunicarse directamente, y aquellos que se interesan en los trabajos en torno a algún tema o visión de la vida pueden juntarse y dialogar, o discutir para lo que venga el caso, sobre sus asuntos en común.

En estas tecnologías vale resaltar cuatro: los blogs o bitácoras como estas, que permiten la publicación de escritos y multimedios (es decir, en combinación con audio, videos e informática); los nuevos álbunes fotográficos, que son como el equivalente de las bitácoras para el medio visual; los podcasts, que permiten la transmisión de programas de radio antes contenidos a las ondas radiales; y los programas de intercambio informático donde la gente comparte, obtiene y hasta sustrae todo lo que se pueda digitalizar, todo lo que se pueda codificar en los simples unos y ceros que son el ADN de las computadoras -- u ordenadores, si es usted español o española y prefiere el término. Yo prefiero computar a ordenar.

Pero me pierdo en disgresiones. El asunto es que esta combinación de oportunidades no es nada menos que el nuevo movimiento tecnológico y existe una ventana pequeña para sacarle provecho antes de que corporaciones nuevas y viejas se apoderen también de estos medios y empiecen a regular su flujo.


El sitio principal de este cuaderno se encuentra en http://home.earthlink.net/~crisostomo

¿Te gusta lo que lees?
Déjame tu dirección para avisarte de nuevos escritos:

Cortesía de FeedBurner