El tipo de documental que vale la pena ver es aquel que te informa a la vez que te hace sentir. Esto sucede con “Romántico”, un film del director Mark Becker que, sin tener que proclamarlo, va desde lo personal a lo social.
Trata de la vida de un hombre -- inmigrante indocumentado en Estados Unidos a quien la cámara sigue de regreso a su pueblo en Guanajuato, México.
domingo 7 de marzo de 2010
Romántico: un hombre y su guitarra cruzan fronteras.
Labels:
arte,
documental,
Estados Unidos,
México,
película,
reseña,
reseñas
lunes 28 de diciembre de 2009
Los avatares de una nueva época.

Me he preguntado en muchas ocasiones qué es lo que nos caracteriza en esta época de globalización y terrorismo: Cómo narrarán los estudiosos del futuro los movimientos sociales y artísticos de nuestro tiempo. Se habla de postmodernismo, pero como típicos peces que no ven el agua en que nadan se nos hace difícil explicar este término de manera coherente.
La cultura popular parece un mejor índice de las tendencias y preocupaciones del ambiente, y al observarla tiendo a pensar que las revoluciones artísticas se están dando en los lugares menos esperados: como, por ejemplo, en los videojuegos y dibujos animados.
No hay duda de que las redes de computadoras son el medio más influyente de esta década que termina. Nuestra esfera de influencia ya no es solamente local, sino que podemos comunicarnos y llegar a lugares remotos por medios digitales. Hasta la socialización se ha globalizado y digitalizado.
Ante la realidad de todos los días se levanta un mundo paralelo que coexiste con el nuestro, como esa cuarta dimensión que nunca pudimos imaginar desde la continuidad de tres dimensiones. Largo, ancho, altura... y virtualidad.
Tal parece que estamos al inicio de un incremento cultural en experiencias de realidad virtual.
Este giro hacia una realidad alterna explica el éxito mundial de la película Avatar. La vi este fin de semana en un cine de pantalla tridimensional y quedé maravillado con el salto tecnológico, y conceptual, que significa aunque no me haya impresionado la trama de su historia. Es sin duda un fenómeno cultural que tenía a la gente haciendo fila afuera de los cines. Los informes noticiosos nos confirman que la película ha batido todos los récords de taquilla.
Labels:
arte,
Avatar,
avatares,
cine,
computadora,
cultura,
existencia,
internet,
realidad,
realidad virtual,
video,
videojuegos
viernes 27 de noviembre de 2009
El puente de palabras de Argénida Romero.
Mudarse es como cruzar un puente que se desmorona a tus espaldas. No solamente cambias de lugar, sino de ser y te reinventas a la sombra de la nostalgia. Argénida Romero ofrece versos sobre esa experiencia en su primer libro de poesía.«Mudanzas» se lee fácilmente, aunque de seguro no se escribió con facilidad. Uno sospecha que hubo meses, incluso años, entre el verso inicial y los que cierran el libro, y que en ellos se muestra una experiencia de cambio, y “de sonridas fingidas,/ de lágrimas ausentes,/ de penas sin tiempo,/ de pasos sin camino,/ de amores sin destino” como ella escribe.
Labels:
Argénida Romero,
autor,
dominicanos,
escritores,
libros,
poesía,
reseña,
reseñas,
venezolanos
martes 27 de octubre de 2009
Publicarse uno mismo.
“Yo siempre he sostenido que la tarea del escritor no es misteriosa ni trágica, sino que, por lo menos la del poeta, es una tarea personal, de beneficio público. Lo más parecido a la poesía es un pan o un plato de cerámica, o una madera tiernamente labrada, aunque sea por torpes manos”.
--Pablo Neruda.
Una de mis primeras experiencias con el fenómeno de los escritores que se publican a sí mismos se dio cuando empezaba mi carrera periodística y andaba de asignación por la Roosevelt Avenue en el Queens hispano de Nueva York.
Hacía una de esas encuestas informales en las que repetíamos la misma pregunta sobre algún tema latinoamericano a unas diez personas, les tomábamos fotos y luego publicábamos una selección en el diario del siguiente día. Rara vez los encuestados sabían de qué hablaban.
Cuando uno se encontraba con un transeúnte informado dedicaba más tiempo a la conversación.
En esta ocasión fue un hombre de barba, bigote y pelo largo --todo un Jesucristo de lentes y baja estatura-- que acababa de salir de una bodega vulgar en una esquina cualquiera. Pero el tipo hablaba de manera coherente y en oraciones completas.
Le pregunté a qué se debía que estuviera tan bien informado.
Su respuesta: "Soy un escritor."
Esto dio pie a que él me contara de sus escritos y a que me pidiera que, de ser posible, los mencionara en mi artículo. Quería publicidad.
Antes de que le pudiera decir que no, desapareció de mi vista diciendo que me iba a proporcionar algunos de sus libros. "¿Sus libros?" --pensé-- “¿Y cuántos habrá escrito?”
No recuerdo el número pero se me antoja decir que regresó con cuatro o cinco de su autoría que sacó de algún lugar (imagino que del baúl de su carro) y autografió, sin que yo se lo pidiera. Por lo menos uno era una novela; otro un ideario político y un tercero una colección de ideas a contracorriente, cuya tapa era nada más y nada menos que una imagen pornográfica.
"¿Y quién te publicó?" -- le pregunté, aunque no recuerdo a qué vino la pregunta.
Lo que sí recuerdo es su contestación: "Yo mismo."
Labels:
autor,
escritores,
escritura,
libros,
literatura,
Pablo Neruda
sábado 17 de octubre de 2009
Qué hay detrás de un nombre.
Uno no escoge su nombre, y mucho menos su apellido. La denominación que se le da a uno en el mundo contiene la predilección de los familiares, la herencia, algo de la historia y esa costumbre humana de marcar la propiedad.
Con los años ese nombre llega a significar algo, que será distinto dependiendo de a quién se le pregunte, pero que en general representará una trayectoria, unas costumbres, unos gustos, unas condiciones -- un destino.
También una imagen. El nombre exige que uno sea quien es. Que seas el mismo que fuiste ayer. O que si cambias ese cambio sea gradual y no represente una ruptura del yo conocido. Por eso muchos religiosos se cambian el nombre después de la experiencia iluminadora y la resultante conversión.
Con los años ese nombre llega a significar algo, que será distinto dependiendo de a quién se le pregunte, pero que en general representará una trayectoria, unas costumbres, unos gustos, unas condiciones -- un destino.
También una imagen. El nombre exige que uno sea quien es. Que seas el mismo que fuiste ayer. O que si cambias ese cambio sea gradual y no represente una ruptura del yo conocido. Por eso muchos religiosos se cambian el nombre después de la experiencia iluminadora y la resultante conversión.
Labels:
autor,
escritores,
literatura,
pseudónimos,
seudónimos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

